DÉFICIT DE HORMONA DE CREMIENTO

¿Qué es el déficit de la hormona de crecimiento?
La falta total o parcial de esta hormona en la sangre. Esta hormona está implicada de forma directa o indirecta en el desarrollo de los órganos y tejidos del cuerpo. Se produce en una pequeña glándula situada en la base del cerebro, llamada hipófisis o glándula pituitaria.

¿Qué motiva su carencia?
En la mayoría de los casos no se conoce su causa. Se cree que puede tener un origen congénito. Se han identificado, no obstante, ciertas enfermedades o trastornos que pueden dar lugar al mismo como la falta de oxígeno durante el nacimiento, enfermedades de la hipófisis o alteraciones del sistema inmunitario.

¿Cuáles son las consecuencias de este déficit?
Un crecimiento menor del considerado normal para la edad. El potencial de crecimiento disminuye de manera proporcional al grado de déficit.

¿Existe algún signo que indique que un niño puede llegar a tener déficit de esta hormona?
Normalmente, los primeros signos de existencia de este déficit se producen en la infancia. En el momento del nacimiento, el peso y la talla del niño suelen ser normales, pero entre los tres y nueve meses de edad la velocidad de crecimiento empieza a reducirse. Más adelante, otros síntomas pueden alertar también sobre su posible presencia como una menor ganancia de peso, la aparición tardía de los dientes o el aumento de depósitos de grasa en la piel.

Por este motivo, se recomienda que tanto los padres como los médicos realicen un seguimiento periódico del crecimiento de los niños de acuerdo con las tablas utilizadas para observar la curva de crecimiento. En el caso de un posible retraso, lo mejor es consultar al especialista.

¿Qué métodos se utilizan para diagnosticar este déficit?
En primer lugar se realiza una exploración física al niño, incluyendo talla y peso, se calcula la velocidad de crecimiento y se valora el grado de desarrollo puberal, es decir, de los caracteres sexuales y también de los dientes. Como apoyo, se puede hacer una radiografía de la mano y muñeca para conocer el grado de desarrollo de los huesos.

Ante estos datos que indican la posible existencia de este déficit, el médico realiza una serie de estudios endocrinos para conocer el nivel de secreción de hormona de crecimiento. Lo normal es provocar un pico de liberación de esta hormona y medir los resultados. Existen distintos test de provocación: el de hipoglucemia insulínica, test de glucagón, test de clonidina o de arginina, etc.

¿Se puede tratar?
Sí. Desde hace unos años están disponibles distintas hormonas de crecimiento sintéticas que estimulan el crecimiento en los niños y facilitan que alcancen su talla normal. Para la administración de este tratamiento, se emplean distintos dispositivos: con o sin aguja, que favorecen el cumplimiento del tratamiento. Por otro lado, es fundamental iniciar el tratamiento lo antes posible, tan pronto como se establezca el diagnóstico, con el fin de lograr la mayor recuperación posible.

Tras la conclusión del tratamiento se efectúa una reevaluación para determinar si persiste el déficit.

¿Cómo se administra la hormona de crecimiento?
El tratamiento con la hormona de crecimiento se administra mediante una inyección diaria.

¿Existen diferentes tipos de inyección?
Sí. Aunque la molécula administrada es siempre igual (somatropina), hay dos tipos de administración de la hormona de crecimiento: los que usan dispositivos con aguja y los que no. También existen diferencias en la manera de reconstituir la hormona (si es liquida o no), su duración una vez reconstituida, y el número de pasos a seguir en la reconstitución.