DIABETES INSÍPIDA

¿Qué es?
La diabetes insípida se define como la incapacidad del riñón para concentrar la orina, lo que da lugar a que las personas afectadas necesiten orinar frecuentemente y tengan sed de forma constante. Es una alteración con una baja incidencia y no tiene ninguna relación con la diabetes mellitus (azúcar en la sangre).

¿Cuáles son las causas?
Desde un punto de vista fisiológico, hay dos fenómenos causantes de la diabetes insípida: por un lado, la disminución de la producción de la hormona antidiurética (que controla el agua que se mantiene en el organismo) por parte del hipotálamo; y por otra, la dificultad del riñón para responder a esta hormona de forma normal.

Estas alteraciones se producen en personas que han sufrido previamente algún tipo de lesión craneal o en aquellas sometidas a una intervención quirúrgica en el cerebro o las que presentan un tumor en el cabeza. Asimismo, existe una cierta predisposición genética a padecer este tipo de diabetes. Ciertos medicamentos también pueden estar implicados en el origen de la misma.

¿Qué tratamientos hay disponibles?
Cuando la causa de la diabetes insípida es una deficiencia de la producción de hormona antidiurética (ADH), el tratamiento más indicado es la suplementación de dicha hormona o el uso de fármacos análogos de la ADH que poseen una mayor duración del efecto antidiurético. En las personas en que esta alteración se produce por la descoordinación entre los riñones y la hormona antidiurética, el tratamiento se basa en la ingesta de líquidos para equilibrar el gasto urinario y medicamentos que regulan la absorción y eliminación de sales y agua (ciertos diuréticos y antiinflamatorios). Asimismo, en el caso de que el origen de esta alteración sea un fármaco se suele recomendar la suspensión del tratamiento, siempre que esto sea posible.